Esta foto corresponde a un comercio de la av. 8 de octubre, no importa cual, pues no queremos usar la foto para dar una manija más sobre la inseguridad. Lo que importa del cartel que esta entre el vidrio del comercio y la cortina de rejas es el mensaje que trae implícito. Nosotros queremos hoy, abrir un debate, pero no el ya aburridor debate de la inseguridad y la ola de crímenes que se ha dado en el inicio de este 2012 y que la prensa comercial tanto ha difundido.
Lejos estamos de esa idea, pero a la vez estamos un poco cerca del flagelo, porque queremos intentar abrir el debate sobre las posibles causas que existen y como ayudar a (en el mediano y largo plazo) erradicar este problema, en aquellos niños y jóvenes, posibles de llegar a ser victimas o victimarios futuros.
Nuestro ser, nuestra formación familiar y educativa, nos ha enseñado a ser creyentes en el ser humano, en todo sentido, nos ha hecho defensores de un rol que se va perdiendo con el tiempo, y pregonar por el rescate de valores como el diálogo, el intercambio de visiones contrapuestas pero en forma tolerante y sana.
Soñamos con intentar ingresar en el fuero íntimo de cada uno, y sembrar aquellos diálogos perdidos entre padres e hijos, entre pares donde se dialogaba de los hechos y problemas de la sociedad, en positivo, buscando soluciones y acercamientos y no diferencias y rupturas. Aquellas charlas donde la familia y los amigos nos enseñábamos mutuamente a entender el valor de los logros alcanzados por derecha, con el esfuerzo propio sin menoscabar al otro y sin zancadillas, alegrándonos por quien ha alcanzado sus metas antes que nosotros y utilizando esa alegría para motivarnos en nuestros propios proyectos, para catapultar nuestros esfuerzos y lograrlos mas rápido. Ese es en parte, el problema que nos lleva a esta inseguridad reinante.
Tal vez no parezca ser tan así, pero a nuestro entender ahí arranca el primer conflicto, ya que en la sociedad actual (si el chico no tiene una familia, o una persona que lo apoye y lo guíe), nos enseñan a soñar con las metas, pero no se nos enseña a luchar denodadamente por alcanzarlas.
Por eso como dice la polca del grupo “A puro Viento”, debemos poner el acento en la identidad, para enorgullecernos de nuestras tradiciones y nuestros antecesores, que hicieron de nuestra tierra, la Suiza de América, mote que por muchísimos años nos siguió y que estuvo pautado por la seguridad reinante y la educación valeriana que nos caracterizó.
Hoy debemos reactualizar seguramente esta educación estilo vareliana que tanto nos enorgullece a los uruguayos, porque estaba basada en una fuerte presencia familiar en la época formativa del carácter de los chicos y porque no estaba rodeada de los flagelos sobre los que hoy tanto tememos. Flagelos que han crecido producto de la falta de diálogo entre la familia.
En uno de sus cuplés, la Murga Momolandia, hija original de la Recordada Soberana de Pepe Veneno, plasma palabras más palabras menos la idea que queremos plantear: Está bien reclamar al gobierno las carencias del sistema educativo, los agujeros en las paredes, la falta de locales y de docentes calificados, falta de atención al alumno que va mas retrasado, sin dudas que debemos exigirlo, pero como dice la murga, sin dudas que en la educación de nuestros hijos, lo que enseñamos en la casa, en vivo y en directo, es la prioridad, para forjar su personalidad.
Se puede invertir mucho en locales educativos, superarse incluso el 6.5 % del PBI exigido por los docentes y con ello le pueden dar muchas horas más de estudio académico a los chicos, pero eso, no los hace mejores personas, lo que forja el carácter y la personalidad es el ambiente familiar, es el ejemplo de quienes son sus ídolos natos y se rompen el lomo día a día para darles un mejor vivir. A veces tal vez debamos pensar un poco menos en lo económico y pensar un poco más en el ser humano. Si al chico le enseñamos que ser un buen padre pasa solamente por darle la plata que le pida, a mal puerto llegaremos. Seguramente ese chico aprenda más a querer dinero que forjarlo y si tiene una mala influencia cerca, probablemente buscará el camino más cercano, aunque no sea el más honesto.
Si el chico no tiene quien le aconseje a tiempo y le haga darse cuenta de que torcer el camino es un error que marcará su futuro, puede llegar a hacerlo, así tenga en su núcleo familiar a los más trabajadores. La droga, y las malas influencias empiezan porque alguien no tiene la contención necesaria para no torcer su destino, en eso, el sistema educativo es importante, pero la familia lo es más.
Pensemos en eso cada vez que veamos un cartel como este y pensemos qué hacemos para evitar que nuestros chicos más cercanos, familiares o no, no tuerzan su destino.
Fernando Pazos Rosado
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